Come con atención plena.
No, no estamos diciendo que necesites hacer yoga y respirar profundamente cada vez que tengas hambre. La alimentación consciente se trata de prestar atención no solo a la forma en que comes, sino también a cómo compras, preparas y sirves los alimentos. Por ejemplo, la atención plena significa que prestas atención a tus respuestas a la comida: ¿qué te gusta, qué te desagrada o te resulta indiferente? ¿Cómo te hacen sentir ciertos alimentos, tanto física como emocionalmente?
Elige alimentos que te gusten y que te hagan sentir bien tanto física como emocionalmente. Sirve tu comida en un plato o en un ambiente que haga que la hora de comer sea más un ritual. No uses tu teléfono ni mires televisión mientras comes y, en cambio, presta atención al olor, el sabor y las texturas de tu comida.


